
Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo
Llegas a la Place de la Cathédrale y lo primero que te golpea no es la altura — aunque 142 metros de aguja gótica imp...
Llegas a la Place de la Cathédrale y lo primero que te golpea no es la altura — aunque 142 metros de aguja gótica imponen respeto — sino el color. La arenisca rosa de los Vosgos con la que se construyó esta catedral entre 1015 y 1439 cambia de tono con cada hora del día: rosada al amanecer, dorada al mediodía, casi roja al atardecer. Es un edificio vivo que respira con la luz, y cuando el joven Goethe lo contempló por primera vez en 1770, lloró. Se entiende por qué.
La **fachada occidental** es un verdadero libro de piedra que te obliga a detenerte. Más de mil figuras esculpidas narran escenas bíblicas con un nivel de detalle que te hace olvidar que fueron talladas hace siete siglos. Las Vírgenes Sabias y las Vírgenes Necias flanquean el portal central con una expresividad que anticipa el Renacimiento por doscientos años. Y hay un detalle que muchos visitantes pasan por alto: la segunda torre nunca se completó. Durante siglos se debatió si construirla, pero al final la asimetría se convirtió en seña de identidad — esta catedral fue, hasta 1874, la estructura más alta jamás construida por el ser humano, y no necesitaba una segunda aguja para demostrarlo.
Al cruzar el umbral, la nave te recibe con una penumbra que las **vidrieras medievales** transforman en un caleidoscopio de color. Algunas datan del siglo XII — sobrevivieron guerras, revoluciones y bombardeos — y bañan el espacio de azules, rojos y dorados que cambian según la posición del sol. El efecto es hipnótico: la piedra gris del interior cobra vida con cada rayo de luz filtrada, y en los días claros de verano el suelo se convierte en un mosaico luminoso que se desplaza lentamente a lo largo de las horas.
En la nave lateral izquierda te espera el **Pilar de los Ángeles**, una columna esculpida hacia 1230 que representa el Juicio Final en tres niveles de figuras con una maestría que deja sin palabras. Los ángeles trompeteros de la cima tienen una elegancia y un movimiento que no volverás a ver en la escultura gótica — son puro dinamismo congelado en piedra.
Pero la verdadera estrella se esconde en la capilla lateral derecha: el **Reloj Astronómico**, una maravilla mecánica del siglo XVI que no es un simple reloj sino un ordenador medieval. Calcula la posición de los planetas conocidos, los equinoccios, los eclipses solares y lunares, y la fecha de Pascua para cada año con una precisión que humilla. Cada día a las 12:30 se produce el espectáculo: los Apóstoles desfilan ante Cristo, un gallo de autómata canta tres veces batiendo las alas, y la Muerte hace girar su reloj de arena recordando a todos los presentes que el tiempo no se detiene. La cola para ver este momento empieza a formarse a las 11:30 — merece la pena cada minuto de espera.
Si te queda energía, la subida a la **plataforma panorámica** a 66 metros de altura es obligatoria. Son 332 escalones por una escalera de caracol estrecha que desemboca en una terraza desde donde Estrasburgo se despliega como un mapa en relieve: los tejados rojizos de la Petite France al oeste, la Selva Negra alemana perfilándose al este, los Vosgos franceses al oeste y, en días claros, la silueta lejana de la Catedral de Friburgo asomando entre las colinas.
**Horario:** Catedral abierta todos los días de 08:30 a 11:15 y de 12:45 a 17:45. El Reloj Astronómico funciona a las 12:30 (entrada de pago desde las 12:00, unos 3€). Subida a la plataforma: 5€ adultos.
Sobre esta actividad
La Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo es una de las grandes obras maestras del arte gotico europeo y fue durante mas de dos siglos el edificio mas alto del mundo, con su unica torre completada alcanzando los 142 metros de altura. La construccion comenzo en 1015 sobre los cimientos de una iglesia romanica y no se completo hasta 1439, cuatro siglos de trabajo que explican la extraordinaria riqueza de estilos que conviven en su interior. La fachada occidental es un verdadero libro de piedra: mas de mil figuras esculpidas narran escenas biblicas con un detalle y una expresividad que hicieron llorar a Goethe cuando la contemplo por primera vez en 1770.
En el interior, tres joyas compiten por la atencion del visitante. La primera son las vidrieras medievales, algunas de las cuales datan del siglo XII y XIII y banan la nave de una luz multicolor que cambia a lo largo del dia. La segunda es el Pilar de los Angeles, una columna esculpida del siglo XIII que representa el Juicio Final con una maestria que anticipa el Renacimiento. Y la tercera, y mas famosa, es el Reloj Astronomico, una maravilla mecanica del siglo XVI que ocupa toda una capilla lateral. Este reloj no solo marca las horas: calcula la posicion de los planetas, los equinoccios, los eclipses solares y lunares, y la fecha de Pascua para cada ano. Cada dia a las 12:30, sus automatas cobran vida: los apostoles desfilan ante Cristo, un gallo canta tres veces y la Muerte hace girar su reloj de arena. La catedral tambien ofrece la posibilidad de subir a la plataforma panoramica a 66 metros de altura, desde donde la vista abarca toda la ciudad, la Selva Negra alemana al este y los Vosgos franceses al oeste.
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