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Mole Antonelliana y Museo del Cine

Mole Antonelliana y Museo del Cine

La Mole Antonelliana es el símbolo indiscutible de Turín, una torre de 167,5 metros diseñada por Alessandro Antonelli...

La Mole Antonelliana es el símbolo indiscutible de Turín, una torre de 167,5 metros diseñada por Alessandro Antonelli en 1863 que fue durante décadas el edificio de mampostería más alto del mundo. Originalmente concebida como sinagoga, nunca cumplió esa función y hoy alberga el Museo Nacional del Cine, uno de los más innovadores del mundo.

El museo ocupa cinco pisos conectados por una rampa helicoidal que asciende por el interior de la cúpula, con exposiciones interactivas que recorren desde los primeros experimentos ópticos del siglo XVIII hasta las superproducciones de Hollywood. Pero lo imprescindible es subir en el ascensor panorámico de cristal que atraviesa el corazón del edificio hasta la terraza panorámica a 85 metros de altura: desde allí, la vista abarca todo Turín con el arco completo de los Alpes al fondo, desde el Monviso hasta el Mont Blanc.

Visita recomendada al atardecer, cuando los picos nevados se tiñen de rosa. El barrio circundante, el Quadrilatero Romano, está repleto de restaurantes y wine bars perfectos para un afterwork.

Información práctica

📍
Dirección
Via Gaudenzio Ferrari, Torino, 10124, Italia

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### Qué esperar Turín es una de las ciudades más elegantes y subestimadas de Italia para combinar viajes de negocios con experiencias de ocio excepcionales. Capital del Piamonte y antigua primera capital de Italia unificada, esta ciudad ha sabido reinventarse desde su pasado industrial ligado a FIAT hasta convertirse en un polo de innovación, diseño y gastronomía de primer nivel europeo. Sus amplias avenidas porticadas —más de 18 kilómetros de soportales, los más largos de Europa— invitan a pasear entre edificios barrocos y art nouveau que recuerdan más a París que a cualquier otra ciudad italiana. Esta experiencia bleisure en Turín está diseñada para profesionales que visitan la ciudad por trabajo y quieren descubrir el alma de una metrópoli que combina la eficiencia del norte de Italia con la calidez mediterránea: desde un café histórico donde cerrar emails entre frescos del siglo XIX hasta una cata de vinos piamonteses con vistas a los Alpes nevados. ### El recorrido El punto de partida es la **Piazza Castello**, el corazón monumental de Turín, donde confluyen las principales arterias de la ciudad bajo una luz que baña las fachadas ocre y crema de los palacios reales. Aquí se alza el **Palazzo Madama**, una joya arquitectónica que resume siglos de historia: fortaleza romana en sus cimientos, castillo medieval en su estructura y exuberante fachada barroca diseñada por Filippo Juvarra. Pasear por sus salas es entender cómo Turín fue capital de un reino antes de serlo de toda Italia. El contraste entre la piedra oscura de las torres medievales y la elegancia de la escalinata interior de mármol blanco resulta sencillamente hipnótico. A pocos minutos a pie se encuentra el **Museo Egizio**, la colección de antigüedades egipcias más importante del mundo fuera de El Cairo. Sus salas renovadas exhiben más de 40.000 piezas en un recorrido que va desde papiros milenarios hasta estatuas colosales de faraones, todo iluminado con una museografía moderna que juega con la penumbra y los reflejos dorados. La sala dedicada a la tumba de Kha y Merit, con su ajuar funerario intacto de 3.400 años, es de esos lugares que obligan a detenerse en silencio. Reserva al menos dos horas y, si puedes, acude a primera hora de la mañana para disfrutarlo sin aglomeraciones. El siguiente hito es la **Mole Antonelliana**, el edificio más icónico del skyline turinés y sede del fascinante **Museo Nacional del Cine**. Sube en el ascensor panorámico acristalado que atraviesa el interior de la cúpula —una experiencia vertiginosa y espectacular— hasta el mirador a 85 metros de altura. Desde arriba, Turín se despliega como un tablero perfecto de calles ortogonales flanqueadas por tejados rojizos, con la silueta nevada de los Alpes como telón de fondo. En días claros se distingue el perfil del Monviso. El museo en sí merece la visita por su recorrido inmersivo a través de la historia del cine, con proyecciones, escenografías y objetos originales que van desde las linternas mágicas hasta el cine contemporáneo. ### Sabores del Piamonte Ninguna experiencia bleisure en Turín estaría completa sin sus rituales gastronómicos. La primera parada obligatoria es el **Caffè Al Bicerin**, abierto desde 1763 en la Piazza della Consolata. En este local diminuto de espejos antiguos, madera oscura y mesas de mármol se sirve el **bicerín**, la bebida emblemática de la ciudad: tres capas perfectamente diferenciadas de espresso intenso, chocolate caliente denso y crema de leche fresca. El aroma del cacao mezclado con el café tostado impregna cada rincón del local. Pide el tuyo y disfrútalo despacio mientras revisas notas del trabajo o simplemente contemplas la plaza a través de los cristales empañados. Es el lugar perfecto para una pausa entre reuniones. Para cerrar la jornada, una **cata de Barolo en la Enoteca del Piamonte** eleva la experiencia al terreno de lo memorable. El Barolo, conocido como el rey de los vinos italianos, cobra aquí todo su sentido cuando un sommelier te guía por las diferencias entre crus de Serralunga, La Morra y Castiglione Falletto. Notas de cereza madura, trufa, rosas secas y especias se despliegan copa tras copa mientras aprendes a distinguir las sutilezas de cada viñedo. Acompaña la cata con una tabla de quesos piamonteses —toma, castelmagno y robiola— y grissini crujientes hechos a mano. ### Detalles prácticos La mejor época para esta experiencia es de abril a junio y de septiembre a noviembre, cuando el clima es templado y las terrazas bajo los soportales resultan un placer. Lleva calzado cómodo para caminar sobre los adoquines del centro histórico y una chaqueta ligera para las tardes, ya que la brisa alpina refresca las noches incluso en primavera. El Museo Egizio ofrece descuentos con entrada online anticipada, y para la Mole Antonelliana conviene reservar el ascensor con antelación en temporada alta. Toda la ruta es accesible a pie dentro del casco histórico, lo que la hace ideal para exprimir las horas libres entre compromisos profesionales. Turín recompensa a quien sabe mirar más allá de la agenda de trabajo.

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